A veces la vida es un de vez en cuando,
a veces nos olvidamos de quien tenemos al lado,
y nos acordamos justo cuando la vemos alejada,
convertida en un punto ahí al final del horizonte.
A veces el amor nos juega trampas,
y muchas veces, terminamos por darnos por vencidos,
antes, muchísimo antes, de intentar reconciliarnos.
A veces, el amor, los instantes del amor,
se pueden contar con unos pocos dedos.
Los inmensos peligros de la soledad,
muchas veces, se pueden contar,
se pueden contar para siempre.
A veces, nos quedamos dormidos en el letargo del amor,
y estamos aquí convenciéndonos a nosotros mismos,
que es tan valioso agarrar una mano,
que es tan bonito tocar una cara,
que es tan inmenso besar una boca,
que es tan maravilloso abrazar a alguien,
y no dejar que se vaya, que luchemos,
no dejar que se aleje,
que no se confunda en un punto lejos en el horizonte,
que no tengamos que vivir la desdicha de estar solos,
que no tengamos que conformarnos con apenas extrañarnos...
Luchemos por no cometer los mismos errores,
por forjarnos un vida nueva, donde las perdidas queden en el pasado
donde el aprendizaje de la vida nos permita crecer,
y cada encuentro con la soledad nos de fuerzas,
por que sabemos, que en cada batalla ganada,
estaremos mas cerca de la felicidad.
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